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En la reconstrucción de un hecho de tránsito, se procura descubrir cómo y por qué ocurrió el mismo, y para esto, es necesario que se haya realizado una labor de investigación minuciosa, es decir que la escena del accidente debió asegurarse y resguardarse, los indicios ser identificados, señalados y fijados respecto de un punto de referencia fijo, labor que habitualmente conlleva la dedicación de un tiempo.


 

En los últimos años, han surgido nuevas tecnologías que colaboran en esta primera etapa de intervención forense en un hecho de tránsito, algunas más costosas que otras, lo que implicaba que no todo profesional   pudiera adquirirlas en forma particular, como por ejemplo la Total Station, un scáner láser que viene del mundo de la topografía y la construcción, que si bien en un principio fue un brinco al futuro, el proceso de relevamiento le llevaba entre 6 a 8 horas, circunstancias que fueron mejoradas  con el tiempo,  alcanzándose un buen barrido de la escena en periodos aproximados de dos horas.

 

Este tipo de instrumento que sirve para capturar en una nube de puntos, la forma y color de los objetos e incluso del entorno cercano, de forma tal que mediante la combinación de cámaras fotográficas que registran   la información del rango visible, puede modelar tridimensionalmente los objetos y los convierten de real a virtual, para que podamos manipularlo a través de un software especializado,  sigue requiriendo de una inversión muchas veces inaccesible para algunas instituciones  y para el investigador particular.

 

Si bien los escáner láser han incorporado mejoras en el tiempo de levantamiento, en cada minuto que el tránsito permanece detenido debido al accidente, aumenta la contaminación ambiental debido al ralentí y los embotellamientos, así como también se incrementa el riesgo de colisiones secundarias debido al trancón vial, y cae de maduro que también afecta el estado psicológico del conductor, quien después de haber permanecido detenido imprevistamente, es altamente probable que reanude la circulación pretendiendo recuperar ese tiempo.

 

La incorporación de tecnología más reciente, los drones, constituyen sin dudas una revolución del futuro de la investigación de accidentes de tránsito y de hecho, muchos colegas han podido sumarlo al maletín básico de intervención, un Phantom, Mavic o simil.a

Un dron permite capturar una secuencia de imágenes mediante un barrido de la escena, que posteriormente podrán ser convertidas en un ortomosaico, sobre el cual podremos realizar las mediciones que se consideren necesarias, al mismo tiempo que cumple con la función de documentar mediante imágenes cenitales, posiciones finales, distribución de restos y rastros, etc.

 

Lo magnífico de esta última tecnología, no solo es el valor de inversión que se torna accesible al bolsillo del investigador particular, sino que además, a un perito experimentado en el uso de la herramienta, realizará el relevamiento en aproximadamente 20 minutos.

 

Si, leyó bien, solo 20 minutos y habrá quedado todo documentado,  favoreciendo la calidad de la información recopilada, porque muchas veces es posible fotografiar la escena antes de que ingrese el personal médico, las ambulancias y el lugar comience a ser contaminado por el ingreso y egreso de los profesionales abocados a salvar las vidas, lo que prima por encima de cualquier otra intervención. Beneficiando al resto de los usuarios de la vía, porque se acorta el tiempo de espera.

 

Claro que lograr un ortomosaico no implica solo levantar el dron sobre la escena, sino que conlleva diagramar el espacio  a ser barrido y fotografiado, y posteriormente armar el ortomosaico, valiéndonos de otros softwares asistentes y aquí me detengo, porque noté que muchos colegas adquirían el dron, pero no salían de las imágenes cenitales, las que al ojo de una persona que desconoce del tema, es exactamente igual a un ortomosaico, sin embargo sobre las primeras no se pueden realizar mediciones técnicas. El problema principal era la adquisición de los asistentes, que en la mayoría de los casos están tercerizados y el perito debe desembolsar dinero nuevamente para lograr el ortomosaico.

 

Si está pensando en adquirir un dron, tenga presente que el trabajo del mismo en el lugar del hecho, requiere ser terminado en la oficina, mediante  la intervención de otros softwares que llamaremos “asistentes”, que prácticamente y en palabras sencillas, realizan el solapamiento de un número mínimo de imágenes, para formar una sola, fotográficamente ortorrectificada, de colores balanceados, con líneas de unión y la configuración de lo que se conoce como un ortomosaico, sobre el cual podremos medir y realizar todo tipo de intervención técnica necesaria para nuestra labor como peritos.

 

En el Centro de Entrenamiento IRAT, desde hace unos años, venimos colaborando en el asesoramiento respecto del tipo de dron más conveniente para el tipo de labor forense que desarrolla un perito en accidentes de tránsito, y con la capacitación en el uso de drones en la escena del hecho, y utilización de los softwares asistentes que no demanden nuevas derogaciones.

 

Si todavía no te uniste a esta tecnología, rápida, sencilla, eficaz y económica (comparada con el resto de la tecnología aplicada al relevamiento de la escena), te invito a participar del curso de MAPEADO FORENSE DE ESCENAS DE CRÍMENES Y ACCIDENTES DE TRÁNSITO CON DRONES.

Mapeado Forense de Accidentes de Tránsito con Drones

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